Viedma es una comunidad de seres humanos que necesitamos ser respetados, unos y otros.

Pero, sobre todo, que debe respetar a sus niños y niñas.

El derecho a peticionar de los trabajadores no puede implicar el uso de metodologías como las que usó el día de hoy UPCN.

Los niños que estaban en el SUM de la Escuela 30, esperando las tablets que las autoridades educativas les iban a entregar -como premios del proyecto pedagógico audiovisual «A rodar en Casa»-, se vieron directamente afectados.

Tuvieron miedo, mucho miedo, como me refirieron varios padres con indignación y dolor.

Como Intendente de Viedma tengo la obligación de condenar estos hechos.

Me duele en el alma lo que hoy sucedió en nuestra comunidad. Espero, francamente, que UPCN advierta el daño y pida disculpas a la comunidad educativa que hoy se vio violentada en su propia escuela.

Tenemos demasiado dolor acumulado por la catástrofe sanitaria que estamos enfrentando para seguir dañándonos entre nosotros, perdiendo de vista que somos vecinos y vecinas de toda la vida que hoy nos precisamos más unidos que nunca.