El Congreso Nacional de ATE expulsó del sindicato a Pedro Jofré, quien intentó asesinar a trabajadores y periodistas. Analizando su accionar delictivo y los hechos sucedidos en San Martín de los Andes, en la provincia de Neuquén, se puede concluir que existen en nuestra entidad algunos sectores que utilizan la violencia como práctica política. Pretenden imponer sus ideas por la fuerza.
La respuesta más clara a ello, es que este Congreso se convierte en la voz de los 316.000 afiliados que dicen: no tenemos miedo y no vamos a torcer nuestra historia que nació hace casi 100 años, en 1925, ratificando que el único camino posible a transitar para dirimir diferencias internas es el debate democrático en las instancias orgánicas de la institución.
Es evidente que las generaciones pasadas de dirigentes nunca imaginaron estos niveles de violencia y nuestro Estatuto no contempla todas las herramientas que resultan necesarias. Hoy expulsamos a quien disparó el arma, pero llegará el tiempo en que también podamos expulsar a autores políticos, intelectuales e ideológicos de ataques de este tipo.
El mejor homenaje que le podemos hacer a Elena Cabezas, la compañera de San Martín de los Andes baleada, y a los compañeros neuquinos agredidos y violentados es el de seguir llenando de contenido la consigna que señala que, dentro de muy poco, cuando cumplamos el primer siglo de vida seamos medio millón de afiliados, para tener más poder y transformar definitivamente la vida de las compañeras y compañeros de todo el país.
No dudamos, la violencia en ATE no tiene lugar!

