Si los jueces y políticos temerosos no lo hacen, vamos a ser nosotros, este pueblo, quien derribe esas tranqueras y recupere todas las tierras en manos extranjeras.
Recién después que echemos a los Lewis y a los Benetton de la Patagonia, podremos tener una segunda y definitiva independencia.
Desde la CTA Autónoma, junto a otras organizaciones nos concentramos en el El Foyel sobre la Ruta 40, a 45 kilómetros de El Bolsón, para llegar a Lago Escondido por el Camino de Tacuifí bloqueado por rejas, alambres de púa y un cordón policial.
Este fenomenal proceso de extranjerización de la tierra tiene como cómplice primaria a la Justicia. Si queremos un poder judicial al servicio del pueblo, tenemos que cambiar a la Corte Suprema actual.
Qué vergüenza para los políticos! Si no podemos recuperar un lago, que nos espera con las Malvinas.
El empresario inglés Joe Lewis adquirió, a mediados de los ’90, 11.285 hectáreas de manera irregular por tratarse de un lugar de frontera y por obstaculizar el acceso público a Lago Escondido. Por ello fueron procesados varios funcionarios.
A pesar de un fallo del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro y otro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el tránsito hacia el espejo de agua continúa franqueado. Ni siquiera se puede acceder al lago por el sendero de montaña (una travesía de más de dos días) porque matones armados impiden el ingreso también por esa vía.
Además de esto, Lewis instaló un aeropuerto privado cerca de Playas Doradas en la costa atlántica, un helipuerto comercial en Lago Escondido y dos centrales hidroeléctricas sobre el río Escondido que venden energía al sistema interconectado nacional.
Las leyes están para que las cumplan los pobres y los más débiles. Los ricos y poderosos tienen sus propias leyes. Pero eso se va a terminar.

