El vicegobernador Pedro Pesatti recibió en la mañana de hoy a la Intendenta de General Roca Maria Emilia Soria en un extenso encuentro desarrollado en la sede de la Legislatura provincial.
Esta mañana recibí la visita de la intendenta de General Roca, María Emilia Soria. Es la primera vez que compartimos un encuentro como el de hoy, que se extendió durante dos horas y un poquito más.
Tenemos un pensamiento coincidente sobre el gobierno de Milei, a partir del análisis objetivo de la realidad y por fuera de toda consideración ideológica o dogmática. Los datos sobre el fracaso de Milei son elocuentes. En el campo de las economías regionales, de las pymes, del empleo, del poder adquisitivo del salario, de los jubilados y de los jóvenes, todas las cifras e indicadores muestran la destrucción sistemática llevada a cabo por el espantoso programa de la motosierra.
Dedicamos gran parte del tiempo que compartimos a pensar garantías frente a este contexto, para que Río Negro no pierda su camino principal, el que viene de los tiempos de su organización como provincia. El de una economía diversificada capaz de reunir a la empresa más importante de tecnología aplicada del país, INVAP; al complejo frutícola más grande de Argentina; y al centro invernal de Bariloche, el único en su escala en toda Sudamérica.
También hablamos de la importancia de recuperar la filosofía que inspiró el proyecto IDEVI para aplicarla al desarrollo agroindustrial de la provincia en los procesos de incorporación de nuevas áreas bajo riego y de sostener todas las políticas que le sirvan a Río Negro como puerta de salida de la energía de Vaca Muerta por el golfo San Matías.
Coincidimos en que el gran desafío es concatenar las dinámicas generadas por la actividad exportadora con la creación de trabajo y empleo, algo que la lógica de enclave que propicia el gobierno de Milei dificulta al extremo, pero que es el primer punto de toda agenda, para que una vez que pase el furor de la obra civil no llegue el dolor de la expectativa frustrada.
Analizamos además la tradición del equilibrio provincial entre sus regiones como un mandato que viene de los fundadores de la provincia, representados en hombres como los gobernadores Castello y Franco, quienes sentaron las bases de una provincia integrada para su desarrollo, en todas sus partes, sin asimetrías entre sus regiones y ciudades.
A mí me da gusto hablar de política en estos términos, siempre que el respeto prevalezca por encima de todo y que la política se conciba siempre en función de un fin mayor y no meramente electoral.
Pero hemos coincidido en lo importante; no es casual. Participamos de un universo de ideas que es el mismo para uno y para el otro. Y hasta de recuerdos y memorias muy sentidas por ambos. La sinfonía del sentimiento suele valer más que mil palabras.
